Las siglas que dibujan las nuevas reglas: ESG

GDS Modellica
21/09/2022
Aunque no existió como tal una Escuela de Éfeso, con ese nombre se conoce a la línea de pensamiento establecida por el filósofo Heráclito. La cita más renombrada de dicha escuela es: todo fluye, todo cambia, nada permanece. Si hace solo unas décadas se hubiera preguntado a los directivos de las principales empresas si considerarían incluir criterios no puramente económicos en sus balances y cuentas de resultados, la respuesta habría sido inequívoca: “aquí se viene a hacer dinero, no a hacer amigos”. O, como habría dicho el arquetipo de hombre de negocios de los años 80, Michael Douglas en el rol de Gordon Gekko: “si quieres un amigo cómprate un perro”.  

Pero, como bien estableció el efesiano hace miles de años: todo cambia, nada permanece. Los valores asociados a la sosteniblidad medioambiental, a los factores sociales y a los aspectos de la gobernanza ética de las empresas han dejado de ser una visión de carácter romántico y se han convertido en verdaderos vectores de negocio.  

Aparcamos hoy momentáneamente la tecnología, la legislación y otros aspectos que están en el día a día de las entidades financieras, para tomar buena nota de dos estudios recientes que muestran hasta qué punto la tripleta conformada por las siglas ESG, del inglés environment, social, governance, están incorporados como miembros de pleno derecho en las decisiones de cualquier empresa que se precie en los tiempos que vivimos.  

En una de esas encuestas, firmada por la compañía Zelros sobre una muestra de un millar de personas de Norteamérica y Europa, los criterios ESG están presentes en las decisiones de compra de cada vez más consumidores. En este trabajo abordan el caso de las empresas insurtech (aseguradoras más tecnología), y arrojan luz sobre las preferencias de los clientes, de los que una parte nada desdeñable estarían dispuestos a pagar más si sus prestadores de servicios muestran compromiso con dichos valores.  

En este estudio dos cosas son reveladoras: una, imaginable, es que esa intención está más presente entre clientes más jóvenes, mientras que los que tienen 45 años o más no muestran una especial simpatía al respecto; la segunda, y esta sí sorprendente respecto a lo que podría esperarse, es que los hombres abrazan con mayor fuerza estas propuestas que las mujeres.  

Otro trabajo conducido por la empresa Connectd, sobre dos pequeñas muestras de emprendedores (50 de la llamada Generación Z, y otros 50 de edades superiores a los 25 años), ha expuesto que los emprendedores más jóvenes muestran un mayor compromiso por los valores sostenibles, sociales y de gobernanza, hasta el punto de que la inmensa mayoría rechazaría fondos procedentes de inversores que no los cumplan. En todo caso, más de la mitad tendría serios problemas para plantearse cualquier tipo de asociación con inversores cuya huella ambiental fuera mejorable.

Desde GDS Modellica hemos tomado nota de estos insights para ofrecerlos, como es habitual, en forma de infografía para nuestros lectores.
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